Tener buenas perspectivas profesionales es un factor importante para que los docentes mantengan la motivación a lo largo de su carrera, pues los anima a desarrollar las competencias que necesitan para seguir el ritmo de los cambios que experimenta el entorno educativo y continuar ofreciendo una enseñanza de calidad a los alumnos.
Que los docentes de nuestra comunidad, como empleados públicos, tengan la oportunidad de ver reconocidos su propia trayectoria y su esfuerzo personal para llevar una actuación de calidad al servicio de todos, como la propia PL recoge, es algo que todos deseamos.
Desde la FECCOCYL, entendemos que se debe desarrollar la carrera profesional para motivar al profesorado y que éste pueda avanzar en su trayectoria profesional.
Pero es que la propuesta que hace la Administración genera un agravio entre los/as propios docentes, ya que obliga a la elección entre sexenios y carrera profesional. Según los datos del MEC, el 63,8 % del profesorado se encuentra en una franja de edad comprendida entre los 40/60 años mayoritariamente (ver tabla anexo…). Esto supone que la mayor parte del profesorado está cobrando el tercer y cuarto sexenio en estos momentos. Por tanto, la exigencia de elección entre sexenios o carrera profesional perjudica notablemente a la inmensa mayoría del profesorado en activo. Como organización en defensa del profesorado, no podemos avalar una medida que perjudica a la mayoría.
Teniendo en cuenta que el profesorado de nuestra comunidad es el peor retribuido del todo el Estado, a pesar de obtener los mejores resultados y en vista del repunte económico, exigimos que la carrera profesional conviva de forma paralela con los sexenios. De esta forma, el personal docente percibiría las retribuciones correspondientes a la formación permanente cada seis años y, además, podría optar a la consecución de requisitos que permitan la obtención de los distintos grados de la carrera profesional.
De esta manera, veríamos recompensado el agravio retributivo con el resto de comunidades y se fomentaría la necesaria motivación del profesorado, a través de la carrera profesional.